Bilbao volverá a ser en noviembre de 2019, día 16, centro mundial de la gimnasia rítmica, una capitalidad que bien pudiera ser de Nueva York, Roma, Londres, Nanking, París, Oslo, Tokio, Sydney, Moscú, Buenos Aires, Bakú, Seúl o Shanghai, por citar algunas de las grandes ciudades del mundo. Singularmente, este evento se gesta, desarrolla y celebra en Bilbao, un acontecimiento de rango internacional del que pueden presumir con justo orgullo Ayuntamiento, Diputación de Bizkaia y Gobierno Vasco y, por supuesto, sus organizadores técnicos con la Federación Vasca de Gimnasia a la cabeza.
Una cita deportiva en la que reina la técnica más depurada, la precisión, el estilismo, el ritmo, el color y la conjunción más potente. Todo un carrusel de lanzamientos, giros, saltos, desplazamientos por el tapiz, recogidas de aparatos, rodados… Virtuosismo, rico colorido, llamativas combinaciones de sonidos, efectos especiales, coreografía… Y como guinda, los apellidos más ilustres del firmamento gimnástico.
Un amplio programa de más de 200 minutos, shows con magia de alta escuela y conjuntos vascos con sobresalientes productos juveniles salidos de la cantera ‘made in Basque Country’, relanzada por el impulso generoso y serio de un programa diseñado por un destacado cuadro técnico y la pasión por la gimnasia.
La rítmica entendida como fenómeno deportivo –unión de expresiones del ballet, la gimnasia y la danza- es un ‘invento’ de los años 50, aunque sus orígenes más genuinos estarían a la altura del siglo XVIII y más recientemente en la Europa del Este allá por la tercera década del siglo XX.
El primer campeonato del mundo se organizó en 1963, su estreno olímpico se produjo en Los Ángeles y, en consecuencia, la primera campeona Lory Fung, de Estados Unidos, es ‘cosecha’ de 1984. Doce años después, España consiguió el primer oro olímpico en la modalidad de conjuntos. Tokio en el próximo 2020 volverá a acoger a la crema de la gimnasia rítmica, una especialidad que está en constante evolución en sistemas de entrenamiento, reglamentación y puntuación, y en capítulos tales como material, indumentaria, difusión e imagen. Ernesto Díaz