Emotivo show de Almudena Cid en el homenaje a Emilia Boneva con la presencia de 74 gimnastas internacionales españolas del pasado

La decimocuarta edición de la Gala Internacional de la Gimnasia Rítmica Euskalgym pasará a la historia de los festivales gimnásticos como el mejor del mundo por los récords de calidad escenográfica y deportiva y de público en una tarde-noche en la que la selección de Bulgaria y la rusa Aleksandra Soldatova provocaron el delirio total del graderío por sus extraordinarias actuaciones.
El quinteto búlgaro trajo al Bizkaia Arena el ejercicio de cinco pelotas que le dio el subcampeonato mundial de 2019 y lo realizó con tal acierto que el público estalló con un repetido ‘¡Bulgaria, Bulgaria, Bulgaria!’. La cotizada Aleksandra Soldatova, que se había hartado de firmar autógrafos, maravilló con su calidad natural, expresividad, elegancia y encanto personal, y puso en pie a 8.500 espectadores que la ovacionaron.
Por el tapiz desfilaron todas las probables finalistas en los Juegos Olímpicos de 2020 como Alexandra Agiurgiuculese, Boryana Kaleyn, Ekaterina Selezneva, Katsyarina Halkina, Milena Baldassarri, Alina Harnasko, Anastasiia Salos y las aspirantes al oro olímpico Dina Averina y Linoy Ashram, que se presentó en el escenario del BEC junto a la diminuta y futura ‘star’ Daria Atamanov. Todas muy aplaudidas y coreado el nombre de Polina Berezina.
La Gala se abrió con el acróbata y circense Ortzi Acosta, pero no fue el único show genial porque el trío Rubén Orihuela, Eneko Lanbea –enamoró a las quinceañeras- y Gerard López rayó a alto nivel, como también la selección de Bélgica de gimnasia acrobática con una exhibición de técnica, equilibrio y riesgo más un punto de humor.

La espectacular puesta en escena se clausuró con Almudena Cid quien, con gran aparato de color, sonido, efectos especiales y belleza, presentó ante el público a 60 gimnastas españolas de todas las edades que fueron internacionales de la mano de la búlgara Emilia Boneva –seleccionadora de España de 1982 a 1996-, recientemente fallecida. Las lágrimas se asomaron a los ojos de las gimnastas cuando comparecieron los hijos de la homenajeada. La Euskalgym 2019 concluyó con la ya habitual locura de la caza de autógrafos, selfies y demás.